La Calle Alfonso VIII de Cuenca y sus casas de colores

La Calle Alfonso VIII de Cuenca y sus casas de colores

La Calle Alfonso VIII de Cuenca y sus casas de colores

Hoy vamos a hablaros de la Calle Alfonso VIII de Cuenca, una de las calles más simbólicas y emblemáticas de la Ciudad.

Podrás pensar “¿qué puede tener de especial una simple calle para que le dediquemos todo un post?”, pero creo que si sigues leyendo estas líneas entenderás que razones no faltan para considerarla una de las calles más bellas y representativas de la capital conquense.

LA CALLE ALFONSO VIII DE CUENCA Y SUS CASAS DE COLORES

La arteria principal del caso antiguo de Cuenca

La denominación de la calle ya lo dice todo… el Rey Alfonso VIII, Rey de Castilla (1158-1214), conquistó la Ciudad el 21 de septiembre del año 1177, que hasta ese momento estaba ocupada por los musulmanes.

En Semana Santa es común ver los balcones con mamposteros de las Hermandades

La Calle Alfonso VIII se alarga desde la Calle Palafox, concretamente desde la Iglesia de San Felipe, hasta la mismísima anteplaza que precede a la Catedral de Cuenca, sirviendo de nexo entre la parte nueva de la ciudad y su casco histórico.

Ya sólo con estos datos, puedes hacerte una idea de por qué es una de las calles más importantes, pero sigamos conociéndola más a fondo…

Antes de llamarse así, se le llamó Calle de Correduría, ya que era aquí donde se situaban todos los comercios de la ciudad.

calle alfonso VIII

Era la calle donde se ponían los comercios

También se llamó Calle de la Cárcel, por estar en ella la cárcel de la ciudad. Hoy en día, todavía se puede ver un gran escudo en la fachada de lo que fue la cárcel de Cuenca en la Calle Alfonso VIII.

También estaba en esta calle la Casa del Corregidor, el cual era la máxima autoridad local.

En uno de los tramos de la calle había una fuente, pero la calle era tan estrecha que cuando los animales de carga se paraban a beber, no dejaban pasar a las personas que caminaban por allí en ese momento.

aqui estaba la antigua cárcel de Cuenca

Aquí se situó la cárcel de la ciudad

Caminando por la Calle Alfonso VIII podrás ver un gran muro construido en 1916 y adornado con hiedra, que antaño estuvo ocupado por viviendas.

Las tradicionales casas de colores de Cuenca

La Calle Alfonso VIII de Cuenca alberga uno de los mayores símbolos de la ciudad. Algo que se ha convertido en uno de sus mayores abanderados internacionales: las casas de colores.

Se trata de unos edificios levantados a ambos lados de la calle, cuya singularidad reside en su estrechez y sobre todo en su amplio colorido.

casas de colores en Cuenca

Casas de Colores

¡Podrás ver casas de casi todos los colores!, todas ellas completamente pegadas entre si.

Amarillos, rojos, naranjas, azules, grises, negros, rosas, blancos… consiguen un espectacular juego cromático que cambia en función de la luminosidad del día.

Todos los edificios tienen la singularidad de tener un marco blanco en puertas y ventanas.

La calle más transitada del casco antiguo de Cuenca

A este marco blanco se le denomina “blincada”, y consiste en una antigua medida de seguridad.

Cuando la electricidad todavía no se conocía en las ciudades, era común que se produjeran asaltos y robos aprovechando la oscuridad en las noches.

Los ladrones entraban blincando por las ventanas, de ahí el nombre de “blincadas”.

Casas alargadas y estrechas

Estos marcos blancos en torno a puertas y ventanas actuaban de alarma, ya que gracias a ellos se podía detectar a gente que quisiera atravesarlas.

La línea de edificios que está más cercana a la Hoz del Huécar tienen la peculiaridad de tener dos entradas, una que da a la misma Calle Alfonso VIII y otra al barrio de San Martín.

rascacielos de cuenca

Arquitectura popular conquense

Estos edificios conforman los famosos Rascacielos de Santa Catalina.

¿Que por qué se les llama rascacielos? ¡Algunos de ellos tienen hasta 9 pisos de altura!

Los túneles de Alfonso VIII, visita obligada

El gran muro que comentábamos una líneas más arriba, alberga en su interior uno de los grandes tesoros de la ciudad de Cuenca.

Se trata de los túneles de Alfonso VIII, con una longitud total de 90 metros y una superficie de 250 metros.

Una visita obligada para todos aquellos turistas que visitan el casco antiguo.

Aunque también es ideal para los conquenses que aún no hayan tenido la oportunidad de conocer la historia de las entrañas de esta maravillosa ciudad.

¡Y lo tienes fácil! porque abre todos los días de la semana 😉

Ahora, a disfrutar de Cuenca.

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